La soldadura es una de las actividades más habituales en sectores como la industria metalúrgica, la construcción o el mantenimiento industrial. Sin embargo, detrás de cada cordón de soldadura se generan gases y humos potencialmente peligrosos que, en muchas ocasiones, pasan desapercibidos por ser invisibles o imperceptibles a corto plazo.
En este artículo analizaremos qué gases se generan en la soldadura, cuáles son sus principales riesgos y qué medidas de protección deben aplicarse para garantizar un entorno de trabajo seguro y cumplir con la normativa de prevención de riesgos laborales.
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¿Qué Gases se generan en la Soldadura?
Durante los procesos de soldadura se generan distintos gases y humos metálicos como consecuencia de las altas temperaturas alcanzadas por el arco eléctrico o la llama, la fusión del metal base y del material de aporte, así como la descomposición de recubrimientos, aceites o contaminantes presentes en las superficies.
La composición de los gases dependerá principalmente del tipo de soldadura empleada (MIG, TIG, electrodo revestido, oxiacetilénica, etc.), del material que se esté soldando y de las condiciones de ventilación del entorno de trabajo.
Gases de protección utilizados en soldadura
En procesos como MIG o TIG se emplean gases para proteger el baño de fusión de la contaminación atmosférica. Aunque muchos de ellos no son tóxicos por sí mismos, pueden desplazar el oxígeno y provocar riesgo de asfixia en espacios mal ventilados:
- Argón (Ar)
- Helio (He)
- Dióxido de carbono (CO₂)
- Mezclas de argón con CO₂ u oxígeno
El principal riesgo asociado a estos gases es la reducción de la concentración de oxígeno en el ambiente, especialmente en espacios confinados.
Gases tóxicos generados durante el proceso
Como resultado del calor extremo y las reacciones químicas, pueden formarse gases altamente peligrosos:
- Monóxido de carbono (CO): gas incoloro e inodoro que puede provocar intoxicaciones graves al impedir el transporte de oxígeno en la sangre.
- Óxidos de nitrógeno (NOx): irritantes respiratorios que pueden causar edema pulmonar en exposiciones elevadas.
- Ozono (O₃): generado por la radiación ultravioleta del arco eléctrico, puede producir irritación pulmonar y tos persistente.
- Fosgeno: puede formarse cuando se sueldan piezas con restos de disolventes clorados; es extremadamente tóxico incluso en bajas concentraciones.
Humos metálicos
Además de los gases, la soldadura genera humos formados por partículas metálicas muy finas que pueden penetrar profundamente en el sistema respiratorio:
- Manganeso
- Cromo (especialmente cromo VI en aceros inoxidables)
- Níquel
- Plomo
- Zinc
Estos humos pueden causar desde la conocida “fiebre del metal” hasta enfermedades pulmonares crónicas o patologías neurológicas en exposiciones prolongadas.
Riesgos para la Salud del Soldador
La exposición a gases y humos de soldadura puede tener consecuencias importantes para la salud, especialmente cuando no se aplican medidas de ventilación y protección adecuadas. Muchos de estos contaminantes son invisibles e inodoros, lo que aumenta el riesgo de exposición prolongada sin que el trabajador sea plenamente consciente.
Efectos agudos
Se producen tras exposiciones intensas o en ambientes mal ventilados. Los síntomas pueden aparecer de forma inmediata o en pocas horas:
- Irritación de ojos, nariz y garganta
- Tos seca y dificultad respiratoria
- Mareos, dolor de cabeza y náuseas
- Sensación de fatiga extrema
- Fiebre del metal (especialmente por exposición a vapores de zinc)
- Intoxicación por monóxido de carbono, que puede provocar pérdida de conciencia
En espacios confinados, el desplazamiento de oxígeno por gases inertes puede generar riesgo de asfixia, una de las situaciones más graves en trabajos de soldadura.
Efectos crónicos
Cuando la exposición es repetida y prolongada en el tiempo, pueden desarrollarse patologías de mayor gravedad:
- Enfermedades pulmonares crónicas
- Asma ocupacional
- Bronquitis crónica
- Daño neurológico asociado a la exposición al manganeso
- Mayor riesgo de cáncer (especialmente por exposición a cromo hexavalente y níquel)
Diversos organismos internacionales han clasificado los humos de soldadura como agentes cancerígenos, lo que refuerza la importancia de aplicar controles estrictos en el entorno laboral.
Factores que agravan el riesgo
- Trabajar en espacios confinados
- Falta de ventilación adecuada
- No utilizar equipos de protección respiratoria
- Soldar materiales con recubrimientos sin limpieza previa
- Exposición prolongada sin vigilancia de la salud

Medidas Preventivas frente a los Gases de Soldadura
La prevención frente a los gases y humos de soldadura debe abordarse desde un enfoque integral, aplicando el principio de la jerarquía de medidas preventivas: primero medidas técnicas, después organizativas y, como complemento, equipos de protección individual (EPI). El objetivo es reducir la exposición al nivel más bajo posible y cumplir con los límites de exposición profesional establecidos en la normativa.
Medidas técnicas (prioritarias)
Son las más eficaces porque actúan directamente sobre el foco de emisión o el ambiente de trabajo.
- Ventilación general adecuada: Garantiza la renovación del aire en el taller y evita la acumulación de contaminantes.
- Sistemas de extracción localizada: Es la medida más recomendable. Consiste en captar los humos directamente en el punto donde se generan mediante brazos articulados o campanas de aspiración.
- Cabinas o pantallas de soldadura con extracción integrada: Especialmente útiles en trabajos repetitivos o en puestos fijos.
- Sustitución de materiales o procesos: Cuando sea posible, optar por técnicas que generen menos emisiones o utilizar consumibles menos peligrosos.
- Limpieza previa de superficies: Eliminar pinturas, grasas, aceites o disolventes antes de soldar reduce la generación de gases tóxicos.
Equipos de Protección Individual (EPI)
Cuando las medidas técnicas no eliminan completamente el riesgo, es obligatorio utilizar protección respiratoria adecuada.
- Mascarillas autofiltrantes (FFP2 o FFP3): Adecuadas para determinadas concentraciones de humos.
- Equipos de protección respiratoria con filtros específicos: Filtros combinados para partículas y gases según el contaminante identificado.
- Equipos de respiración autónoma: Imprescindibles en espacios confinados o cuando exista riesgo de atmósfera peligrosa.
Es fundamental que los EPI estén correctamente seleccionados, ajustados al trabajador y mantenidos en buen estado.
Medidas organizativas
Complementan a las técnicas y ayudan a reducir la exposición acumulada.
- Evaluación específica del riesgo por agentes químicos.
- Medición periódica de contaminantes en el aire.
- Formación e información a los trabajadores.
- Procedimientos de trabajo seguro.
- Rotación de tareas para limitar el tiempo de exposición.
- Vigilancia de la salud específica para soldadores.
Control en espacios confinados
En trabajos en depósitos, túneles o estructuras cerradas, deben aplicarse medidas adicionales:
- Medición previa y continua de oxígeno y gases tóxicos.
- Ventilación forzada.
- Permiso de trabajo específico.
- Presencia de recurso preventivo.
Servicios de Prevención de Riesgos Laborales
Los gases de la soldadura son un riesgo invisible, pero sus consecuencias pueden ser muy reales si no se gestionan correctamente. ¿Tu empresa ha evaluado la exposición a humos y gases en los puestos de soldadura? ¿Dispones de mediciones ambientales actualizadas y sistemas de extracción adecuados?
No esperes a que aparezcan los primeros síntomas para actuar. La prevención es la mejor inversión en seguridad, salud y productividad. Contacta con nosotros y solicita una evaluación personalizada para tu empresa.





